El Suzuki Swift, un Samurai Infravalorado
A ver, chavales. Vamos a hablar claro. Hoy en día los coches parecen naves espaciales: que si hibridación ligera, que si pantallas de 40 pulgadas, que si el coche aparca solo... ¡Venga ya! ¿Dónde quedó el conducir? ¿El sentir la carretera? Pues quedó aquí. En el Suzuki Swift de tercera generación (código FZ/NZ para los frikis).
Este coche es como ese colega bajito que tiene mala leche pero que es el más leal del grupo. Es un utilitario del Segmento B, sí, compite con el Polo, el Fiesta, el Ibiza... pero mientras los otros intentaban parecer un "mini Mercedes", el Swift seguía siendo un coche honesto, japonés y duro como el pecho de un legionario.
Un poquito de historia (La chapa cultural)
Para que te hagas el listo en la barra del bar: El Swift lleva dando guerra desde los 80, pero fue con la generación anterior a esta (la 2ª) cuando dieron el pelotazo copiando un poco el rollo del MINI Cooper (techo plano, pilares negros).
Esta 3ª generación cogió esa fórmula y la mejoró. Lo hicieron un pelín más grande (tampoco te flipes, sigue siendo pequeño), más seguro y con un chasis... ¡Ay, qué chasis! Los ingenieros de Suzuki se debieron gastar todo el presupuesto en la suspensión y la dirección, y lo que sobró lo usaron para los plásticos del interior. Pero ojo, eso es bueno.
Hablemos de "La Joya": El 1.6 Sport Atmosférico
Mira, se me saltan las lágrimas solo de pensarlo. Escucha bien: 1.6 litros, 136 caballos, ATMOSFÉRICO.
¿Sabes lo que significa eso hoy en día? Que no hay turbo. No hay lag. No hay piezas caras que se rompen.
Para que este coche corra, tienes que llevarlo "al corte", tienes que subirlo de vueltas como si no hubiera un mañana. Tienes que estirar las marchas hasta las 7.000 revoluciones. ¡Eso es música celestial y lo demás son tonterías!
Es un motor M16A. Esos motores son inmortales. Le puedes echar aceite de freír croquetas (es broma, no lo hagas) y seguiría arrancando. Comparado con los motores tricilíndricos de 1.0 litros con turbo y pedales de ahora que suenan a cortacésped, este 1.6 es una obra de arte.
Lo BUENO (Prepárate que hay lista)
Aquí es donde el Swift le pinta la cara a coches que valen el doble:
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El Chasis es Dios: Pesa poquísimo (apenas 1.000 kg el Sport, y menos los normales). Eso hace que en las rotondas entres como un cohete y el coche ni se menea. Es ágil como una lagartija.
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Fiabilidad Japonesa: Esto no se rompe. Punto. Es electrónica sencilla y mecánica probada. Tu mecánico te va a odiar porque solo irás a cambiar aceite y ruedas.
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La Caja de Cambios: Tacto mecánico, durito, preciso... Clac, clac. Una delicia meter marchas aquí.
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Consumo (en los normales): Si te pillas el 1.2 gasolina, es un mechero. Si te pillas el Sport... bueno, gasta lo que le pises, pero sarna con gusto no pica.
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Estética: Ha envejecido de lujo. Sigue pareciendo moderno y simpático.
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Precio: De segunda mano están regalados para lo que ofrecen. Es la compra inteligente de manual.
Lo MALO (Porque nada es perfecto, salvo yo)
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El Maletero es de risa: A ver, cabe una caja de cervezas y la mochila del gimnasio. Si quieres llevar a la suegra y las maletas al aeropuerto, olvídate. Son unos 210 litros. Es un agujero negro, pero de pequeño.
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Plásticos Duros: El salpicadero es todo plástico duro. No hay lujos. Si le das un golpe suena a toc-toc. Pero oye, se limpia fácil y no se pela como los de los coches alemanes.
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Ruido en Autopista: Al tener 5 marchas (o 6 en el Sport pero cortitas), en autopista a 120 km/h el motor va altito de vueltas. Hay que subir el volumen de la radio.
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Infoentretenimiento: La radio de serie parece de 1995. Pero bueno, le pones una pantalla chinorris con CarPlay y arreglado.
LA NOTA DE AUTOGENIO: 8.5 / 10
¿Por qué tan alta?
Porque en su segmento (Segmento B), la mayoría de coches son electrodomésticos para ir de A a B sin sentir nada. El Swift, especialmente el Sport, tiene ALMA.
Si lo comparas con un Polo de esa época, el Polo es más cómodo y tiene mejores acabados, sí, muy bien señorito. Pero el Swift te saca una sonrisa en cada curva. Es un coche honesto, barato de mantener y divertido.
Veredicto Final:
Si quieres un coche para aprender a conducir de verdad, para disfrutar los fines de semana o para ir a la uni sin que te deje tirado nunca: Cómprate un Swift. Si quieres fardar de pantallitas y plásticos blandos, cómprate otra cosa y déjanos los Swift a los que sabemos.